La divulgación de la astronomía: ¿un problema de magnitud astronómica?

Conjuntamente con el desarrollo de la ciencia surge una necesidad impostergable: su divulgación. Se trata de algo que a pesar de ser necesario, se piensa que no requiere tanto rigor, ni tiene tanta importancia.
En los últimos años la divulgación astronómica en el país ha descansado fundamentalmente sobre la base de documentales de factura extranjera. Estos materiales generalmente tienen gran calidad y cuentan con información actualizada. Ejemplo de ello es el espacio “Fotogramas”; en otras ocasiones son comentados por especialistas en la materia, que es el caso de “Pasaje a lo desconocido”. También hemos contado con el gran interés de Mara Roque, quién desde sus múltiples espacios llena los vacíos existentes.

A pesar de la indiscutible calidad de los materiales importados, en los casos que la traducción o doblaje no ha sido realizado en Cuba se notan errores de terminología. Lo lamentable del asunto es que solamente los que conocemos sobre el tema nos damos cuenta de ello. En cuanto al público en general, que normalmente desconoce de lo que se está tratando en el material expuesto, sucede aquello que precisamente debemos evitar: la ambigüedad y la falta de claridad.

Tampoco podemos dejar de mencionar las noticias que salen esporádicamente en la prensa, casi siempre sobre descubrimientos recientes. Pero estas son generalmente cortas (casi telegramas) y dejan al que las lee con muchas interrogantes. Algunas son tan breves que pasan desapercibidas.

A estas alturas debíamos preguntarnos cuál es el real interés que estas noticias y documentales generan en el público. Debemos pensar también en la posibilidad de que la persona receptora del mensaje no tenga los más imprescindibles conocimientos astronómicos (privándolo de comprender su contenido), o de que tenga interés en profundizar en un tema determinado.

Llegados a este punto se hace imprescindible concentrarnos en aquellas personas que sienten pasión por lo que se ha dado llamar divulgación científica.

¿Y en la astronomía?

La divulgación de la astronomía es una necesidad. No sólo para el que la recibe, sino también para el que la imparte. ¿Qué objetivo tiene una persona con gran nivel de conocimientos, si no tiene interés en hacer llegar estos conocimientos a otros?

Podemos preguntarnos también: ¿Qué objetivo tiene la ciencia sino el lograr que los conocimientos obtenidos lleguen a la mayor cantidad posible de personas? ¿Para qué destinar en el mundo cifras millonarias si sus resultados son para una minoría?

Recuerde que usted, sea aficionado o no, tuvo una primera vez que escuchó hablar de astronomía (probablemente cuando niño). Esto pudo haber sido por cualquier vía: un libro, un documental o incluso un cuento infantil. Lo importante es ver que detrás de cualquiera de estas opciones había un divulgador. Los aficionados debemos darnos cuenta que uno de nuestros papeles principales es hacer llegar esta ciencia al común de la población. Y para ello debemos prepararnos adecuadamente, pues este es un reto de gran responsabilidad. Si usted se lo propone, entonces tiene mucho trabajo por delante.

¿Cómo lograr esta meta?

Desde mi punto de vista muy personal creo en primer lugar que esta es una especialidad. Recuerdo muy bien que en una ocasión alguien me dijo que divulgar no era hacer astronomía. O sea, algo así como separar la ciencia de su divulgación. Relegar a un plano inferior esta tarea.

A todos los que se manifiestan así, les expongo un ejemplo único y convincente: uno de los principales divulgadores científicos del siglo XX (en mi opinión el mayor) lo fue Carl Sagan. Podríamos preguntarnos entonces qué papel tenía esa famosa y maravillosa serie de televisión llamada “Cosmos”, y cuantos en el mundo admiran la labor de este hombre. A la vez, hay que preguntarse por qué precisamente este papel tan destacado estaba en las manos de un astrónomo.

La respuesta es elemental: porque esta ciencia es quizás la más antigua, la que más relación guarda con otras tan disímiles como la física, la química, la geografía, e incluso la historia o la filosofía. Esto sin pensar en las implicaciones que ha tenido con las religiones, sobre todo desde el punto de vista cosmológico. Esto hace que nadie escape a la “magia” de la astronomía.

Si pensamos un poco en ello, nos damos cuenta que a la hora de divulgar hay que tener en cuenta varios factores:

– Estar consciente de la gran responsabilidad que se asume.
– Disponer de un conocimiento amplio y con relativa profundidad del tema.
– Saber que existe un interés innato por la astronomía en las personas, desde la infancia.
– Debemos elegir temas que tiendan a generar debate. Mientras más tiempo dedique la persona a pensar en su mensaje, más aprende.
– No tema a la fantasía.
– Adecuarnos al nivel medio (a veces inferior) del público a quien nos dirigimos.
– Preparar comparaciones adecuadas y fáciles de entender. Es importante que estas no tiendan a confundir aún más a la persona.
– Reiterar ideas y términos para asegurar su “fijación” en el receptor.
– Usar curiosidades distribuidas a lo largo del tema (esto atrae mucho la atención).
– El uso de metáforas (a veces algo poéticas). Gran parte de los oyentes son muy sensibles a ideas románticas, y esta ciencia se presta particularmente a esto.
– Podemos usar como resorte para llamar la atención diversos puntos de vista filosóficos.
– Explote adecuadamente el tema de la vida extraterrestre. Es un gancho seguro, esto le interesa al 100 % de las personas.
– Use siempre que le sean posible algunos datos históricos, como fechas, o controversias de descubrimientos que se hayan originado entre diversos astrónomos.
– Conocer algunas anécdotas personales de astrónomos importantes.
– Conocer descubrimientos importantes realizados por aficionados a esta ciencia.
– En el caso de los programas de radio, es fácil acostumbrar a los oyentes a una sección semanal.
– Y el más importante, incentívelos a que observen el cielo nocturno. Aquí se incluye desde la forma de las constelaciones, hasta lluvias de meteoros, etc.

Por ejemplo, en un programa de radio que dediqué al Sol, usé la curiosidad de que dentro de su volumen existen 10 cuatrillones de toneladas de oro; esto llamó tanto la atención que incluso se originó un debate en la propia estación de radio sobre su posible extracción y uso por los humanos.

Es sumamente importante la realización de programas de radio. Muchos de nosotros desconocemos el poder de esta vía. No importa la hora de emisión o el programa en que pueda insertarse. Si usted es ágil y trabaja con deseos pronto obtendrá un público que lo seguirá semana a semana. Incluso llamarán a la emisora haciendo preguntas o averiguando porqué un día su sección no salió al aire.

Las conferencias

En esta otra parte del tema, encontramos diversos problemas. Aunque puedo decir que es casi tan difícil como la radio, su nivel de responsabilidad es siempre inferior. Esto por dos razones fundamentales:

– El total de personas que la recibe es limitado.
– Siempre podemos rectificar algún planteamiento errado.

Además, con las actuales técnicas informáticas (como el PowerPoint) se facilita mucho dar una conferencia. Por supuesto, también se mantiene aquí los requerimientos de conocimientos; pero la experiencia es fundamental, y esa sólo se obtiene con la práctica.

Graves problemas

En el tiempo que llevo en esta tarea, he visto ciertas tendencias en la población. La más seguida y conocida por nosotros es la astrología. Para dedicarnos a enfrentar esta pseudociencia debemos saber, en primer lugar, que realmente todo el universo influye en cada uno de nosotros. Es más, somos parte de él, y con cada tormenta solar o cada marea inducida por nuestro satélite cambia algo en nuestro interior. Pero querer predecir caracteres o sucesos, o ver en cada conjunción planetaria el fin del mundo, es algo ilógico.

Otro problema muy serio lo es el desconocimiento de nuestra posición real en el universo. Hay que ser muy específicos al hablar de lo que hay más allá de nuestra atmósfera; muchas personas no tienen la menor idea de las distancias y de la estructura del universo. Aún encuentro a cada rato algunas preguntas como aquella que interroga si las estrellas están mas lejos que la luna.

Y no puedo dejar de mencionar las constelaciones, pues muchos las toman como formaciones físicas y materiales del universo. Y es importante decir que me ha resultado muy difícil hacer entender el significado real de esta simple definición.

Nosotros, como abanderados de esta ciencia, tenemos la misión de dar a conocer a la población los más recientes descubrimientos, pero también hacer entender aquellas cosas que nos dieron los más antiguos humanos.

El premio al trabajo

En cuanto a esto, hay que tener en cuenta el necesario reconocimiento. Porque usted seguramente trabajará en esto por placer, por propio gusto. No va a recibir ningún salario a cambio. Quizás el único incentivo que usted recibirá por esta meritoria labor (que es de indudable carácter y beneficio social) será la satisfacción de contar siempre con personas con quien intercambiar sobre su tema favorito.

El hecho de que en esta ciencia se interesan tantas personas, posibilitará que siempre encuentre aquellos que le harán preguntas después de una conferencia, lo llamarán después de un programa de radio o televisión, o simplemente compartirá sus conocimientos con los asistentes a una observación nocturna o solar. Esté totalmente seguro que no tendrá que esperar meses para ver el resultado de su trabajo; en algunas oportunidades le llegará inmediatamente el interés del público, en la radio demorará dos o tres emisiones del programa.

Pero recuerde siempre que, tanto en un medio de difusión masiva, como en una conferencia, o en una actividad en el parque de alguna ciudad, usted estará divulgando la astronomía.

Grupo de Divulgación Astronómica NGC, Ciudad de la Habana

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